Saturday, 5 July 2008

Le parkour de la vie

Hace un año y medio que descubri que era el parkour, bueno, conoci la pantalla de lo que es el parkour, ese aspecto de saltos extremos, de enormes pasavallas, de adrenalina, de furor que nada tiene que ver con el verdadero parkour que uno descubre a lo largo del camino.

Cuando mi madre ve mis saltos se emociona, siempre me dice que yo nunca segui el camino indicado, siempre quise ir por donde no debia; se emociona aun mas por que desde muy niño fui asmatico y por mis problemas respiratorios nunca estuve a la par de mis compañeros, siempre intentaba, y aunque mi alma se empeñara, mi cuerpo nunca me permitio ser mas.

Y asi fue como fui creciendo, quizas en algun momento mi alma rebelde se tranquilizo o se durmió, pero mi cuerpo siempre quizo mas, mientras me trataban las enfermedades yo siempre iba por ahí vagando, siempre corria hasta que me faltara el aire, eso no me importo nunca, yo solo queria sentirme vivo, sentir esa temperatura perfecta cuando ya no podia correr mas y caminaba mientras recuperaba el aliento y podia sentir el sudor bajo mi cabello, nunca logre sentirlo de otra manera, solo aparecia cuando corria, cuando a esa maxima velocidad, con las piernas sobreesforzandose para no perder el balance corporal e irme de cara, me acercaba a cada esquina, cada vez mas rapido, soñando con poder saltar de cuadra a cuadra, esos cinco metros entre las esquinas.

Nunca me fue mal en educación fisica, pero nunca me fue excelente tampoco, las constantes carreras al borde de la asfixia poco a poco fueron elevando mi nivel fisico, y aunque siempre me emocionaba al poder correr una cuadra mas, siempre me frustraba tambien al ver a mis compañeros, atletas muchos, y como todos eran tan buenos en futbol, o basket, o voley, o atletismo o algo. Yo intente, claro, pero nunca fui lo suficientemente bueno para el equipo, y siempre me hice la misma pregunta: ¿acaso solo me puedo unir ya sabiendo? ¿no puedo ir a aprender?

Pero no queria esforzarme, nunca senti que aquellos grupos merecieran mi esfuerzo, no me gustaban las reglas, no me gustaba la idea de TENER QUE entrenar regularmente.



Casi terminando la escuela me sentia un hombre nuevo, ya casi no tenia problemas al respirar, y ya estaba dejando uno a uno los medicamentos. Tenia mi buen salto, mi buena carrera, aunque una total falta de fuerza de brazos, no podia hacer ni una plancha, ni una barra… ni imaginar que era un planche.

Conoci el parkour por medio de videos y documentales, lo primero (y tercamente, casi lo unico) que entendi fue la libertad, y como a muchos, me atrajo la poseria, el show, el hecho de que me notaran.

Mi primer acto de parkour, mi primer entrenamiento, por asi llamarlo, fue bastante simple: hice un intento (fallido) de una precision de unos dos metros, un par de pasavallas de ochenta centímetros sobre una banca… y después me fui por una gaseosa, y ahí acabo.

Con el tiempo llego la Primera RT Nacional, conoci a la gente con la que empezo Parkour Peru y me comprometi a entrenar mejor; aprendi que hasta ese entonces solo habia hecho entrenamientos tecnicos y nada de fisico, y aunque en ese momento no le tome mucha importancia… poco a poco fui madurando.

Tras unos meses, en octubre del 2007, inicio recien una gran etapa de entrenamientos serios y duros, la exigencia y la perseverancia llegaron desde Francia cuando David Belle visito Peru, pero no solo el, tres traceurs colombianos vinieron a conocer a Belle junto con nosotros, lo cual me dio la oportunidad de ver como eran los traceurs extranjeros, vi su seriedad, su paz, su silencio, su dedicacion, su enfoque y concentración, y no pude sentir mas que tristeza por mi mismo al pensar cuantos dias, meses, desperdiciados por la unica razon de la terquedad mia de no querer dedicarme a entrenar en serio. Y al ver a David, su confianza, su seguridad, ver el total cambio de personalidad entre la vida diaria, una persona alegre, relajada y juguetona, y David Belle el traceur original, callado, serio, totalmente enfocado y hasta a veces molesto de que la gente tomara a veces su disciplina en broma; el conocia dos parkour: el parkour (camino) de la vida, en el cual el juego esta presente, como un cachorro de leon aprendiendo a cazar, y el parkour de verdad, el que se usa en la situación real de emergencia, el mismo que usa cuando salta entre edificios, entre peñascos, en el que el sabe que no se puede fallar.

A partir de esa experiencia es que mi parkour maduro, mi entrenamiento se volvio mas extremo fisicamente y mi constante falta de concentración florecio en la necesidad (y ahora pasatiempo de vida) de meditar, y fue en esa meditacion antes de cada salto, ese momento magico en el cual uno esta consciente de todo su cuerpo, en que uno controla cada instante de su respiración, que fui descubriendo lo que otros habian descubierto, que fui comprendiendo lo que otros habian comprendido, lo que David intenta enseñar con su vivo ejemplo, lo que Sebastien Foucan nos cuenta cuando habla del mundo espiritual y la filosofia del parkour; esa dicha que uno siente tras el dolor, tras el extenuante entrenamiento, tras la sangre, los callos, la constancia, los errores y la repetición, esa capacidad de moverse libremente y controlado, de descubrir las posibilidades, de tener un cuerpo fuerte que resista la intemperie, y un alma y mente fuertes que lo acompañen, esa voluntad de seguir, de no rendirse, de hallar nuevas maneras… eso que de algun modo yo buscaba y encontraba de niño al correr con o sin falta de aire.

Al cruzar esa barrera uno empieza a ver todo diferente, uno se mueve diferente, uno piensa diferente, uno empieza a disfrutar el dolor de cada entrenamiento, de cada plancha, de cada barra, de cada repetición.

Uno hasta ve a las demas personas, ve como se mueven unos bien y otros mal, ahí sabe a quienes tomar como modelos a seguir, ahí en verdad aprendi a admirar a gente como Blane o Daer, antes veia sus videos como cualquier otro mas, ahora noto el control, ellos no solo corren y se tiran al vacio, ellos corren y controlan su salto, y uno mismo discierne a estas personas por como las ve en el aire; si ves a un “mal” traceur, el solo se tira y cae, todo pasa tan rapido, el no conoce y no disfruta la gracia de moverse, lo hace porque puede, para que otros lo vean; en cambio, el que disfruta moverse lo SIENTE, a cada instante, lo controla, y uno lo ve como que “lento” en el aire, el no cae… el vuela.

Eso es lo que busco en el parkour, esa gracia que llega naturalmente, antes veia un salto plausible y me aventaba, ahora lo veo, lo visualizo, medito y siento todo mi cuerpo, si algo no es seguro, no lo intento; si creo que puedo y que lo unico que me detiene es mi barrera mental, trato de meditar y combatirla; ya no me gusta saltar porque si, me gusta porque nutre mi alma, porque me llena el espiritu, me hace libre y me hace sentir bien. No salto por otros, salto por mi, a mi capacidad, sin compararme, admiro a quienes saltan un metro porque les gusta y lo hacen bien, y siento pena por los que saltan cinco metros por la aprobación y las miradas ajenas, y lo hacen mal.

Y como me dijo una vez un gran hombre: “Bonne chance pour le parkour de la vie”.

Sinceramente,

Finrandi

1 comment:

Anonymous said...

Finrandi:
Que tal pasion, caramba! Que bien escribes; te felicito. Ponle el mismo empeño a todo lo que hagas en tu vida: estudio, trabajo, relaciones personales, (y deporte, claro!) Mucha suerte!